- Cambios visibles en el peso, tanto en aumento como en disminución.
- Negación de la evidente delgadez o de la pérdida de peso.
- Empezar una dieta e ir restringiendo los alimentos.
- Evidencia de haber utilizado o adquirido pastillas para adelgazar, laxantes o diuréticos.
- Ser “especial” o “esticozo” con las comidas, temerle a la grasa en las comidas.
- Interés repentino en la nutrición y en las comidas saludables.
- Interés en leer las etiquetas de las comidas, en especial las grasas y calorías.
- Decidir convertirse en vegetariano.
- Evitar los postres y dulces.
- Saltearse comidas, en especial el desayuno.
- Tomar excesiva cantidad de agua, bebidas de dieta, café u otras bebidas no-calóricas o por el contrario restringir la ingesta de líquidos.
- Quejarse con frecuencia de sentirse lleno o hinchado, de dolores de estómago, nauseas y vómitos.
- Tener diarrea o estreñimiento frecuente.
- Mentir sobre lo que se comió.
- Sentirse perturbado y culpable respecto a lo que se comió.
- Pasar mucho tiempo preocupándose sobre su talla y su figura.
- Interés repentino por los deportes y el ejercicio, o el adicionar ejercicios a sus deportes habituales.
- Motivación por destacar en los deportes.
- Involucrarse en deportes que exigen delgadez: ballet, baile, gimnasia, patinaje, etc.
- Involucrarse en deportes que requieren entrenamiento muscular como la lucha y algunas artes marciales.
- Involucrarse en deportes en los que el peso puede afectar el desempeño: atletismo, natación, etc.
- Tendencias perfeccionistas.
- Baja auto-estima
- Empezar la pubertad tempranamente o ser más alto o grande que el promedio (esto puede llevar al niño o niña a estar muy consciente de su cuerpo).
martes, 8 de octubre de 2013
FACTORES DE RIESGO PARA EL DESARROLLO DE UN TRASTORNO ALIMENTICIO
Entre los signos tempranos o factores de riesgo para el desarrollo de un trastorno alimenticio, tenemos:
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